HEDOR
Intérpretes: Rodrigo Mujico y Eduardo Spindola.
Dramat. y dir.: Alejandro Bilbao.
“Espectar” encuentra su raíz en la expresión latina espectare, palabra que refiere a la acción de mirar, observar con detenimiento, fundamentalmente una propuesta artística en todas y cada una de sus expresiones. Es decir, tanto en relación con las obras representativas como con las presentativas.
Las obras de arte superan largamente la interpretación de que espectar (vocablo de donde surge la categoría de espectador) se concreta con la acción pasiva de permanecer simplemente frente a la obra. Demandan de un espectador activo, dispuesto tanto a ofrecerse a la transformación que la obra, en su intensidad, provoca como así también, mediante su particular interpretación, a completar el circuito semiótico de la misma, su alcance sígnico, su sentido último.
Es precisamente en este vínculo, en este diálogo silencioso, donde “el hecho artístico” se consuma y alcanza su total dimensión.
A partir de estos conceptos, tanto Umberto Eco como Roland Barthes instalan el concepto de “obra abierta” (opera aperta). Si bien este concepto nace en sus comienzos relacionado con la producción literaria, podríamos, sin forzar en lo más mínimo sus alcances, trasladarlo a las demás disciplinas creativas (dramáticas, visuales, musicales, etc.).
La idea de polisemia o polifonía atraviesa todas las expresiones artísticas, dando cuenta de que la obra de arte, cuando alcanza esa dimensión en el diálogo íntimo que propone con su circunstancial visitante, se ofrece a fundar tantos campos de sentido como espectadores se detengan frente a ella.
La interacción descripta es de tal intensidad que le permite afirmar a Barthes que, en ese instante de consumación expresiva, se produce el mágico fenómeno de la muerte del autor.
Viernes : 20 hs.